Del Nirvana a Kashmir
Entrevistas - 4 marzo, 2010 - 1 Comments
Por Carlos Andrade
A unos cuantos días de su visita a México, recibimos la llamada de Mads Tunebjerg, bajista de Kashmir, quien desde Copenhague nos habló de cuando se hacían llamar Nirvana, de por qué eligieron tomar su actual nombre de una canción de Led Zeppelin y de otros asuntos, incluido el lanzamiento de su nueva producción, Trespassers.
Ustedes tenían una banda llamada Nirvana…
Sí. Cuando nos pusimos así no sabíamos de la existencia de la otra banda. Estábamos buscando un nombre exótico y Nirvana resultó ser el más exótico dentro de todo lo exótico. Pero un día en un show alguien nos dijo: ‘Deberían considerar su nombre, porque en América hay una banda que al parecer va a ser un éxito’ y lo cambiamos a Kashmir.
¿Y por qué eligieron bautizarse con esa canción de Led Zeppelin?
Nosotros escuchábamos mucho de Led Zeppelin, pero recordamos que la atmósfera que creaban, justo en esa canción, era lo que más nos gustaba.
¿Alguien de Led Zeppelin sabe que se llaman así por una canción de ellos?
(risas) ¡Sí! Hace como cuatro o cinco años conocimos a Robert Plant en un festival en Dinamarca. Se enteró de nuestro nombre y nos dijo: “¡Hey, ustedes se robaron mi nombre!”, así que… Sí, sí lo saben.
¿Cómo lograron involucrar a Lou Reed y a David Bowie en el disco No Balance Palace?
Cuando estábamos grabando el disco, Tony Visconti era nuestro productor, y como él estuvo en la producción de varios discos de Bowie, nos contaba anécdotas. Un día mencionamos como broma que estaría genial que Bowie nos acompañara en “The cynic” y, sin nosotros saberlo, Tony le escribió y él accedió, por lo que viajamos a Nueva York a grabar las voces para esa canción. En cuanto a Reed, Tony y él estaban en la misma clase de Tai Chi, así que simplemente le dijimos que le preguntara si quería leer para “Black building”, que es un poema, y dijo que sí, lo que para nosotros fue una maravilla.
¿Hubo alguna razón para trabajar en los estudios Electric Lady?
No, de hecho, gran parte del disco fue grabado en Dinamarca, pero Kasper tuvo que ir a New York a grabar unas voces con Andy Wallace, quien coprodujo el disco, y después fuimos todos para hacer la mezcla.
¿Qué tanto se involucraron en el arte del disco?
Nos gusta encargarnos del arte gráfico, así que con un poco de ayuda nos encargamos de la portada; lo vemos como una expresión musical y como una extensión de ella.
Los boletos para sus shows en México se agotaron casi de inmediato. ¿Están concientes de que tienen muchos fans acá?
Totalmente, hemos tenido contacto con promotores de muchos países, pero con México siempre fue mayor, y al principio estábamos muy confundidos porque no sabíamos cómo conocían a una banda pequeña y de un lugar tan lejano, así que estamos muy sorprendidos y muy felices de que haya muchas personas que nos conozcan. Esperamos emocionados tocar allá y conocer a nuestros fans mexicanos.
¿Qué canción de Trespassers es la que más los representa actualmente?
Supongo que “The indian (That dwells in this chest)”, que muestra muy bien de qué se trata el álbum y lo que somos en estos momentos, aunque también está “Still boy”, que representa lo que sentimos.
Kashmir
Trespassers
Sony Music, 2010
Cuatro años tuvieron que pasar para que llegara un nuevo disco, el sexto en la carrera de la banda danesa. Grabado y mezclado por John O’Mahony y Andy Wallace (quien curiosamente mezclara el Nevermind de Nirvana), este disco contiene poesías musicales con armonías seductoras que nos invaden temas como: “Mouthful of wasps”, “Still boy”, “Pursuit of misery” o “The indian (That dwells inside this chest)”.
Un disco lleno de energía, melancolía y retórica para quienes gustan de panoramas auditivos que vayan un poco más allá de lo que hacen las bandas de rock tradicionales.
Esto no termina aquí...
Comentarios
Etiquetas: Entrevista, Kashmir, rock





Per non essere dentro il capire il più delle volte, sono propenso a non gradite i messaggi su questo tema progressivamente ulteriore considerazione si sta scrivendo in modo, inoltre, i mezzi personali, dobbiamo dire che è davvero uno di quelli da ricordare bella pubblicazione.