Lil Wayne ¿metalero?
Reseñas - 4 marzo, 2010 - 0 Comments
Por David Meléndez
Lil Wayne
Rebirth
Cash Money Records /Universal, 2010
8.4
Vaya cosa: tras el astuto y más que laureado Tha Carter III (2008), el autoproclamado “mejor rapero de todos los tiempos” regresa con un disco que despista a sus fanáticos, ya que ahora hace uso (y abuso) de la guitarra, tal y como si fuera heredero directo del género del metal.
Rebirth es, básicamente, una cruza de méritos regulares entre rap y rock rasposo, más cercano a Linkin Park que a, digamos, colegas suyos como Jay-Z. En general, el álbum tiene una esencia de Frankestein sonoro —con riffs aguerridos entre loops electrónicos cadenciosos— que chorrea por doquier.
Aún así, dentro del aparente extravío creativo, Wayne logra prender mecha con “Drop the world”, “On fire” y “One way trip”. Si bien es cierto que las colaboraciones de lujo son para presumirse (Eminem, Shanell, Kevin Rudolf), este coqueteo de Lil con la etiqueta rock star no le sienta muy bien, y es mejor que enderece el camino si no quiere que su prestigio mine entre las masas y caiga en el acartonamiento creativo.





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